Relato erótico: Deseo que lo hagamos hasta estallar de placer

El mismo tiempo de espera, el mismo saludo de siempre, la misma música que en el coche hace de fondo de una conversación que sospechosamente me recuerda a otras. El mismo recorrido, el mismo paisaje. Y una vez allí, me abre la puerta la misma persona. Cuando estoy dentro siento el mismo olor, que soy capaz de reconocer desde el primer día. Todo ello, ya me dice que esta tarde va a ser diferente.
Esta noche me he acostado con menos ropa de lo habitual. Es verano, y la ropa ligera será la única manera de apagar el calor que me inunda y frustra mi sueño. Pero no es la temperatura lo que esta noche no me deja dormir. Es mi pensamiento. No se, hoy tengo la cabeza en otro sitio.
Doy vueltas en la cama, y cuando me giro, de repente apareces. Me clavas tus ojos, esa mirada que algunas veces me provoca y otras veces temo. Me empieza a gustar esa sensación y te devuelvo la mirada, no aparto mis ojos de los tuyos. Y entre miradas te vas acercando, vas rompiendo la distancia, va aumentando la temperatura y un leve temblor inunda mi cuerpo, y es en ese momento cuando apartas tu mirada de mis ojos para clavarla en mis labios que se humedecen suavemente con el roce de mi lengua.


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